lunes, 8 de mayo de 2017

LA TERMINAL


Con una premisa llamativa y un personaje genial en un entorno apropiado, Spielberg es capaz de hacer sentir al espectador toda una gama de sentimientos y preguntas a las que películas aparentemente más profundas y con más significado ni siquiera se acercan.

Análisis del argumento

Viktor Navorski aterriza en el JFK con una misión que cumplir en Nueva York, pero cual es su sorpresa cuando en el control de pasaportes le impiden el paso y le llevan al despacho del jefe de seguridad, que trata de explicarle su insólita situación. Mientras él volaba ha habido un golpe de estado en su país de origen y ahora EE.UU. no lo reconoce como nación, por lo que no puede entrar en Nueva York, ni regresar a su país, mientras se prolongue la situación tiene que esperar en el aeropuerto.

Al principio le cuesta mucho adaptarse a su nueva vida, no habla el idioma, ni tiene qué comer ni donde vivir. Pero con empeño va solucionando sus problemas, encuentra una zona vacía en la que dormir, y un sistema para ganar dinero, recoger los carros de equipaje y devolverlos a cambio de unas monedas. Pero el jefe de seguridad, empeñado en deshacerse del entuerto, pone a alguien a hacer ese trabajo y le deja sin su única fuente de recursos. Entonces trata de buscar trabajo en las tiendas de la terminal, pero todas lo rechazan, hasta que un día, por casualidad, se encuentra con una obra y se pone a trabajar en ella, por la mañana, al ver el extraordinario trabajo que ha hecho, lo contratan como obrero.

Durante este tiempo también hace amigos en la terminal, un chico que le ofrece comida a cambio de obtener información sobre la chica de la que está enamorado, una agente de aduanas que día tras día niega a Viktor el permiso para entrar en EE.UU., un señor indio que desconfía de todo y de todos y una atractiva azafata, que se pasa el día corriendo para coger aviones a todas horas y que vive enamorada de un hombre casado que no le ofrece la atención que se merece, y de la que Viktor se enamora perdidamente.

Poco a poco se va acostumbrando a la vida en el aeropuerto, a pesar de los múltiples intentos del jefe de aduanas de que incumpla algunas de las normas de su cautiverio o cualquier otra forma de quitarse el problema de encima. Y a base de cuidar de cuantos le rodean y ser amable se va convirtiendo en una persona muy querida para aquellos que trabajan en el aeropuerto. Pero él echa de menos su hogar y sólo desea regresar a él, no sin antes completar la misión que lo llevó a Nueva York, conseguir la firma de un músico de Jazz al que su difunto padre admiraba y que es el único que le falta para completar la colección que su padre comenzó.

Cuando por fin la guerra termina en su país, obtiene la autorización para volver, pero no para entrar en EE.UU. pero con ayuda del hombre del que su azafata está enamorada, y de sus amigos, consigue el tiempo y la distracción necesaria para conseguir lo que ha ido a buscar antes de volver a casa.


Lo primero que llama la atención de esta película es la espera. Viktor se ve obligado a esperar en un aeropuerto a una resolución que no sabe siquiera si llegará, deteniendo su vida por completo sin que él pueda hacer nada para evitarlo salvo esperar. Esta espera, tan clara y evidente es sólo una metáfora de las demás esperas, pues todos los personajes a su alrededor, también están detenidos en sus vidas a la espera de algo. Del valor para hablar a la chica a la que quiere, de la oportunidad para volver al país del que tuvo que marcharse corriendo porque era perseguido, o de que él hombre del que está enamorada y con el que mantiene una relación desde hace años decida, por fin, amarla sólo a ella. Estos personajes, al contrario que Viktor, tienen la libertad para hacer y deshacer, para salir y entrar, para tomar decisiones sobre su vida, y sin embargo se paran y esperan, y viven en una pausa en la que ni avanzan el camino que quieren ni deciden tomar otro distinto.

Y es aquí donde reside la diferencia entre Viktor y los que le rodean, la lección que el protagonista ha ido a enseñarles, él, a pesar de estar literalmente atrapado en su situación lucha por recuperar el control de su vida, por tener un trabajo, una rutina, unos amigos y hasta cierto punto un hogar. Porque mientras espera, aprovecha la situación para ser feliz en la manera que pueda y adaptarse a lo que le toca vivir. Mientras los demás esperan, de forma pasiva a que la situación cambie. ¿Y que es lo que mueve a Viktor y les falta a todos los demás? La esperanza. Esperanza que le hace levantarse cada día e ir a pedir el permiso que cada día le niegan. Esperanza que hace que nunca suelte la caja de café que contiene su propósito. Esperanza que hace que no se escape por las malas y arriesgarse a una (probable) detención y a ser un inmigrante ilegal en los EE.UU. sino que mantenga la cordura suficiente para esperar a que las cosas se resuelvan de la manera correcta y el pueda regresar a su país con su propósito cumplido. La Esperanza que infunde valor para luchar por lo que se quiere, para hablarle a la azafata y pedirle una cita. Y esa es la esperanza y el valor que transmite a los que le rodean, así sus amigos logran objetivos que nunca imaginaron, uno se casa con su amada y el otro reúne el valor para volver a su país. Y sólo la azafata, que no tiene esperanza de una vida mejor, acaba por no reunir el valor y regresar a los brazos del hombre que nunca será del todo suyo.

Un aeropuerto es el lugar más ejemplificador de cómo cada uno va a lo suyo, sin preocuparse en absoluto por las vidas de los demás. Todos pasan por allí corriendo, con la mente puesta ya en el destino al que viajan o deseando llegar a casa después de un duro viaje. Y precisamente por eso también es un lugar excelente para mostrar la extraordinaria respuesta que se recibe al mirar alrededor y preocuparte por ayudar a un entorno mejor para todos. Empieza simplemente recogiendo los carritos que otros olvidaban para obtener a cambio unas cuantas monedas o adviertiendo a desconocidos que no deben pisar donde pueden resbalarse, y así conoce a la mujer de la que se enamora. Más adelante construye desinteresadamente un muro que estaba a medio hacer y consigue un trabajo. Pero la parte más emocionante es en la que se fija en las necesidades de otras personas y les ayuda a conseguirlo, hablar con la enamorada del que en principio era un desconocido para ayudarlo a enamorarla y cómo ese desconocido se convierte en su amigo. Del mismo modo que se gana la confianza del desconfiado indio hasta el punto de que este sacrifica por él su vida en américa. E incluso se fija en que el jefe de seguridad, el hombre que le hace la vida imposible, tiene peces colgados en la pared de su despacho y consigue uno enorme para hacerle un regalo sin ningún motivo más allá de hacer lo mejor por los demás.

Ficha técnica y artística

Título: La terminal
Título original: The Terminal
Dirección: Steven Spielberg
País: EE.UU.
Año: 2004
Duración: 128 min.

Género: Drama. Comedia. Romance

Productora: DreamWorks Pictures

Detalles a destacar

La película está inspirada en una historia real, que ya había sido llevada al cine con anterioridad. Es la historia de Mehran Karimi Nasseri, un refugiado iraní que vivió casi veinte años en el aeropuerto Charles de Gaulle de París. De su historia ha surgido también la película francesa "Tombés du ciel" y el documental "Godot at De Gaulle".

Frases célebres

"Ándate con mucho ojo, las azafatas no son mujeres normales, todo el rato volando de una zona horaria a otra les hace polvo el reloj biológico o algo parecido, siempre pensando en el sexo, ¿por qué sonríen siempre sino?"


"Usted tiene dos sellos uno rojo uno verde y yo posible ir Nueva York cincuenta cincuenta."


"Hago promesa, cumplo promesa"


"- Tienes que decir que tienes miedo de tu país
- yoo no tener miedo de mi país yo amar mi país"

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Calificación: 7/10

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