lunes, 27 de marzo de 2017

MEMORIAS DE UNA GEISHA


Basada en la novela homónima de Arthur Golden, memorias de una geisha nos muesta una realidad lejana que muy pocos en occidente llegamos a conocer, y al mismo una historia tan cercana que podría suceder aquí mismo. Una película llena de belleza.


Análisis del argumento

Chiyo y su hermana son vendidas por sus padres y llevadas a la ciudad, donde Chiyo se quedará en una casa de geishas mientras su hermana es vendida a un burdel. Al principio trata de resistirse pero pronto empieza a hacer esfuerzos para adaptarse al nuevo y complicado mundo de las geishas, al que ahora pertenece.

En su casa convive con Mamita (la dueña de la casa), la tía, con su amiga calabaza y con Hatsumomo, la única geisha en activo, que vive asqueada y resentida con su vida, y desde el momento en que conoce a Chiyo, la identifica como posible competencia por el futuro control de la casa y se asegura de utilizar su influencia para hacerle la vida imposible.

Cuando Chiyo apenas si ha comenzado su formación como geisha, es castigada y relegada a criada, por lo que sus aspiraciones futuras se ven truncadas. Mientras tanto, un encuentro fortuito con un hombre amable que la hace sentir especial, la hace desear más que nunca convertirse en geisha para llegar a conocerle.

Durante años trabaja duro como criada, aguantando los desplantes de Hatsumomo, y viendo como su amiga Calabaza se convierte en la hermana menor (aprendiz) de la déspota geisha y se ve obligada a alejarse de ella. Pero la dura disciplina no siempre es capaz de esconder el carácter apasionado y luchador de Chiyo, y así, Mameha, dueña de una casa rival le ofrece a Mamita un trato inesperado, ella se hará cargo de la formación de la joven cómo geisha, sin pedir nada a cambio.

Mameha la forma como geisha, con disciplina pero con cariño, sin buscar matar la pasión que la define pero sí sacando el mejor uso de ella, le enseña los detalles, como moverse, cómo mirar, y en pocos meses Sayuri (nombre de geisha de Chiyo) se convierte en la Maiku (geisha virgen) más reputada de la ciudad. Juntas, Mameha y Sayuri, consiguen que Hatsumomo sea puesta en evidencia y expulsada de la casa de Mamita. Durante su formación con Mameha, Sayuri se vuelve a encontrar con el presidente, el hombre amable que la enamoró de niña. Éste tiene un amigo algo tosco y cerrado, pero de muy buen corazón, y Mameha tiene la esperanza de que éste pueda llegar a ser su danna (protector, hombre que la mantiene).

Cuando está preparada para convertirse en geisha se organiza una puja por su mizuage (virginidad), y se vende por el precio más alto que han conocido allí, lo que le permite liquidar sus deudas con la casa de Mamita y ser adoptada por ella como futura heredera. Pero la Segunda Guerra Mundial impide que esto llegue a ser posible y se ve obligada a, con la ayuda del amigo del presidente, Nobu, dejar la ciudad y marcharse al campo, donde la dureza de los trabajos manuales y del paso de los años, la harán perder su delicada piel.

Acabada la guerra, Nobu y el presidente le piden un favor, necesitan que sea geisha una vez más para poder impresionar a unos americanos, así que ella recupera un antiguo kimono y se prepara para ser lo que durante años no había sido. En este proceso descubre que las geishas entonces ya no eran más que putas disfrazadas con kimonos, y su antigua amiga calabaza era la viva imagen de aquello. Cuando Nobu se ofrece para ser su danna ella elabora un engaño para que la pille acostándose con uno de los americanos, y que así retire su oferta para no tener que vivir atada a él, pero Calabaza, que aún le guarda rencor por haber sido mejor que ella, en lugar de a Nobu lleva al presidente, de quien Sayuri, a pesar de los años sigue "secretamente" enamorada.

Nobu retira su oferta, y Sayuri se queda sola, pero finalmente el presidente le confiesa la debilidad que siente por ella desde que la encontró en el puente, y se convierte en su danna.


Memorias de una geisha es una película principalmente bella, bella en sus planos, en las composiciones, en los entornos y en el vestuario, bella en sus actrices y en la forma pausada de contar las cosas. Bella en el argumento, en el que el concepto de la belleza silente pero constante es la base sobre la que se educan las geishas, y por lo tanto sobre la que gira la película. Es una película bella en su ritmo, que a diferencia de la mayoría de películas ambientadas en occidente, lleva un ritmo tan increíblemente pausado que el espectador es capaz de disfrutar, no sólo de lo que ocurre sino también de todo el ambiente que lo rodea, la actuación, el entorno, el color, la música. En lugar de tener que asimilar toda la información que puedas en una sucesión de planos rápidos. Desprendiendo así una sensación de paz que invita al disfrute completo de la película.

En cierto modo, esta búsqueda de la belleza en el entretenimiento es una muestra más en la película de las diferencias entre oriente y occidente. Donde nosotros solemos primar la acción impulsiva y rápida, y es ahí en lo que nos volcamos absolutamente en el entretenimiento esta película (aún siendo occidental y pensada para un público masivo), trata de transmitir, en ese sentido, los ideales orientales de reflexión e interiorización de la belleza, de que la belleza está en lo comedido y no en lo exuberante, de la belleza del silencio. En ese sentido hay muchísimas cosas de la película que impactan al occidental medio, desde la forma de vestirse, a las tradiciones, la forma que tienen de tratarse entre ellos, de forma a la vez distante y cariñosa, sin expresar ese cariño con la cercanía física. Lo que más me impactó a mi en ese sentido, y me sigue impactando cada vez que la veo, es el baile de Sayuri, tan hermoso, tan expresivo, y a la vez tan diferente a lo que aquí consideramos "bailar".

Hay también una reflexión muy importante sobre la educación. Paralelamente, Calabaza es educada por Hatsumomo y Sayuri por Mameha, ambas con el mismo propósito. Ser geishas. Pero mientras Hatsumomo utiliza su autoridad como hermana mayor para mandar, conseguir de Calabaza lo que ella quiere y asegurarse de que su hermana menor siempre será menos que ella, el objetivo de Mameha es hacer de Sayuri la mejor geisha posible. No olvida por ello la disciplina, y le exige mucho, quizás más de lo que Hatsumomo le exige a Calabaza, pero desde el cariño y con un propósito íntegramente educativo. Mameha no quiere darle a Sayuri un manual de instrucciones con lo que debe hacer una geisha (aunque por supuesto que se lo enseña). Quiere que aprenda a pensar como una geisha, y que interiorice esos valores y pensamientos como propios, llegando así a convertirse en una geisha. Por esto, Calabaza, siempre será una geisha de segunda, que vive a la sombra de su hermana mayor y que cuando su hermana mayor desaparece, se convierte en nada. Se resiente y odia a aquellas geishas que de verdad son geishas y acaba optando por el camino que aparentemente es más fácil y menos exigente, que no espera de ella lo que no le han enseñado. Sin embarrgo, Sayuri, que no sólo sabe cómo viste y actúa una geisha sino que verdaderamente es una geisha, continúa actuando y pareciendo una durante toda la película.

Viendo esta película cabe hacer una importante reflexión sobre la educación. Educar no es dar órdenes e imponer una forma de actuar. Así cómo mucho se consigue un código de conducta, que normalmente acaba siendo ignorado en el momento en el que ya no exista una autoridad que lo imponga. Educar consiste en transmitir valores, y procurar que esos valores se interioricen (con dureza y castigo si es necesario, aunque siempre a través del cariño), para que la forma de actuar se rija siempre por unos valores que van por dentro, aunque nadie le haya dicho cómo actuar en ese caso.

Pero la imagen más dura de esta película es la que trasmite de la mujer. La mujer, la geisha, es el símbolo de la belleza, es profundamente admirada por los hombres que la consideran de una pureza intocable. Pero al mismo tiempo, la geisha es esclava de esa belleza y de esos hombres. Tiene que ser sumisa, incluso en casos como el de Sayuri, en el que fueron su rebeldía y su determinación los que llamaron la atención de todos cuantos la rodearon. Pero la mujer tiene que estar al servicio del hombre, y lo máximo a lo que puede aspirar en la vida es a un hombre que la proteja, admire su belleza y cuide de ella. Esta imagen tan sumisa y dominada de la mujer, en un contexto de tantísima belleza y dulzura es francamente lo más duro que presenta la película.

La rebeldía de Sayuri está representada por el agua, en sus diferentes formas, a lo largo de la película. A menudo llama la atención porque tiene "agua en sus ojos", el agua es rebelde y caprichosa, hermosa, peligrosa, fuerte y necesaria, y acompaña a Sayuri en muchos de los momentos más importantes de la película. La lluvia torrencial que supone un obstáculo la noche que encuentra a su hermana, el río que fluye imparable bajo el río en que conoce al presidente, el río, tranquilo y constante, pero con una fuerza tal que arrastra con dureza las hermosas telas, que representan sus años de seguridad pero duro trabajo durante la guerra, el agua caliente y agobiante que la rodea en el estanque donde Calabaza las pone en ridículo y un americano la trata como a una puta, y por último el estanque tranquilo y romántico, pero encerrado, que no va a ninguna parte, donde por fin se une al presidente y donde luego se reflejan paseando juntos.

Ficha técnica y artística

Título: Memorias de una geisha
Título original: Memoirs of a geisha
Dirección: Rob Marshall
País: EE.UU.
Año: 2005
Duración: 145 min.

Género: Drama

Productora: Columbia Pictures / DreamWorks / Spyglass Entertainment / Amblin Entertainment

Frases célebres

" En el templo hay un poema titulado "Pérdida" esculpido en la piedra. Tiene tres palabras, pero el poeta las ha tachado. No puedes leer pérdida, solo sentirla. "


" La verdadera geisha, puede parar a un hombre en seco con una sola mirada."


" Hay veces que el silencio es la respuesta más inteligente."


" Nosotras creamos un mundo secreto en el que sólo hay belleza."


" No le puedes decir al sol, más sol. Ni a la lluvia, menos lluvia. Para un hombre, una geisha solo puede ser media esposa. Somos esposas del anochecer."

"Ella se pinta el rostro para ocultar su rostro, sus ojos son como el agua profunda, el deseo no existe para la geisha, el sentimiento no existe para la geisha. La geisha es una artista del mundo etéreo; ella baila, canta, te entretiene todo lo que quieras. Lo demás son sombras, los demás es secreto."

Si la vuelves a ver fíjate en...

... la presencia del agua en la vida de Sayuri.

Si te gustó "Memorias de una geisha"...

... quzás sea hora de atreverte con el auténtico cine oriental, lo mismo te sorprende.

Calificación: 8/10

No hay comentarios:

Publicar un comentario