lunes, 13 de febrero de 2017

LA GRAN APUESTA


La Gran Apuesta. Un título y una estrategia.

Análisis del argumento


La Gran apuesta es una película basada en el libro homónimo de Michael Lewis y dirigida por Adam McKay. La película cuenta la historia de cómo algunos individuos, sin ninguna relación entre ellos, detectaron la catastrófica caída de la economía mundial antes de que ésta sucediera. Pero sobre todo, cuenta la historia de cómo los grandes bancos, agencias de calificación y todo aquel que tenía poder de decisión sobre el dinero de otros, en parte por dejadez, en parte por egoísmo y en parte por pura estupidez decidieron, aún a pesar de las advertencias de que algo ocurría, continuar con las prácticas económicas que han dado lugar a la crisis que ha afectado a tantas personas. Y de cómo los que tomaron esas decisiones no se han visto afectados por ellas.

Los personajes que guían la película son fundamentalmente cuatro, y están basados en personajes reales. Michael Burry, Mark Baum (basado en Steve Eisman), Jared Vennet (basado en Greg Lippman) y Ben Rickert (basado en Ben Hockett). Estos personajes encarnan a aquellas personas reales que sí que previeron la crisis, y actuaron al respecto, apostando contra los bancos y por lo tanto contra la economía mundial. La película utiliza este proceso de apuesta para que tanto el espectador como los propios personajes vayan descubriendo, poco a poco, cada uno de los sucios detalles que había detrás del supuesto crecimiento económico que finalmente acabó siendo una burbuja. Y aprovecha este descubrimiento para explicar los términos económicos con los que el espectador tiende a sentirse confundido. Convirtiendo así la película, no solo en entretenimiento sino también en lección para el espectador. Al que le muestra con palabras duras e imágenes agresivas una realidad en la que sin saberlo estuvo involucrado, y le costó parte de su dinero, o incluso su trabajo o su casa. Pero ni siquiera deja ahí la reflexión. Va un paso más allá, aleccionando al espectador en que él también puede entender, a grandes rasgos los temas macroeconómicos, de forma que en el futuro pueda sentirse protegido de aquellos que intentan engañarle. Evitando así que se sienta, cómo ha ocurrido en esta ocasión, tonto y manipulado.

En definitiva “La Gran Apuesta” es una película cuyo objetivo va mucho más allá de contar una historia, y por lo tanto su ejecución debe ser también distinta. Pues su propósito no es únicamente narrativo. Es una película diferente, con un propósito innovador y una propuesta visual tremendamente arriesgada. El filme es, en sí mismo una gran apuesta.

El presupuesto de la película fueron aproximadamente unos 28 millones de dólares. En taquilla los multiplicó consiguiendo, a fecha de 1 de Abril, alrededor de 70 millones, sólo en los Estados Unidos. ¿Cómo obtuvo esos resultados una película aleccionadora acerca de la economía y con un formato a medio camino entre biográfico y falso documental?

Las claves son sencillas. En primer lugar, contaba con un reparto de alto nivel encabezado por Christian Bale, Steve Carrel, Ryan Gosling y Brad Pitt. Que por sí solo atrajo a la taquilla a grandes masas de público. Además de un montaje espectacular y un mensaje impactante que hace que el público deje la sala deseando comentar la película y recomendarla.

La película tiene, a nivel de imagen y composición características muy especiales que la convierten en un tipo de film diferente al que estamos acostumbrados a ver en la gran pantalla.

Para comprender estas particularidades hay que tener en cuenta que su propuesta no pretende que el espectador se meta en la película y se olvide de que en realidad está en una butaca, sintiéndose, gracias a la ficción, dentro de la historia. Sino que pretende justo lo opuesto. Recordarle repetidamente a quién la ve, que, desde su sofá, o desde la sala de cine, está realmente dentro de la historia, sin necesidad de ficción ninguna o de crear una narración envolvente, le están contando una historia que él vivió sin saberlo, y no hay intención de que la viva a través de otro, sino en su propia piel. 

El propio director, Adam McKay decía en una entrevista que no hay en las secuencias intención de realidad, el espectador sabe que está viendo una película y esta película trata de ser tan transparente que ni siquiera se molesta en ocultarlo. Y ese concepto, lejos de destrozar la integridad de las imágenes las vuelve más puras y auténticas en su propósito. No engaña al espectador, puesto que el propósito es contarle la verdad sobre lo que él mismo vivió, y para un concepto tan innovador y tan alejado de los términos habituales de la ficción no se podían utilizar los mismos códigos aprendidos hasta ahora. Había que romper con los conceptos básicos de construcción de la imagen y el sonido cinematográfico para contrastar con todas las historias que nos han contado hasta ahora, que son, en su base, engaños.

Uno de los conceptos que añade, desde el comienzo de la película, no especialmente innovador, pero sí llamativo; Es la ruptura de la cuarta pared, con personajes que se dirigen directamente al espectador transmitiéndole la visión del personaje sobre aquello que acaban de mostrar o dándole información necesaria para entender lo que están a punto de ver. Como ya he adelantado, este no es que sea un recurso innovador en absoluto, pues es usado frecuentemente cuando se busca transgredir las normas habituales del cine. Pero por su brutalidad y la forma tan directa en la que saca al espectador de la historia para convertirle en sujeto activo de ella, siendo el receptor directo de la voz del personaje, sigue siendo eficaz en su transgresión. Además su uso en esta película es particularmente agresivo, por la gran cantidad de veces que se usa, por la gran cantidad de personajes que lo emplean, protagonistas, secundarios, o incluso algún personaje que sólo habla a cámara, pero sobre todo por el contenido y el lenguaje de estas intervenciones, en que el personaje no sólo se dirige al público, sino que le habla sobre hechos que han influido en su vida y que debería conocer. Un ejemplo de este lenguaje directo, agresivo y persuasivo es una frase del dialogo de Jared Vennet, personaje encarnado por Ryan Gosling en que le dice al espectador “Es importante entenderlo porque eso convirtió una crisis inmobiliaria en un desastre económico nacional”. Este tipo de frases aleccionadoras y directas saca al espectador de la historia dramatizada de los personajes para hacerle entender, directamente, que toda esa representación no es más que un “teatrillo” para ayudarle a entender la macrohistoria que hay detrás y que le afectó en su vida de forma directa.

Pero hay otro tipo de intervenciones a cámara que cumplen esa función de forma mucho más exagerada, pues ya no solo se dirigen al espectador hablándole de su vida y por tanto sacándole del argumento de la película. Hay algunas intervenciones que abiertamente reconocen a la película como tal, contrastándola con la historia real, para que el espectador pueda discernir qué partes están dramatizadas y cuales son reflejo de la realidad. Hay en la película tres grandes ejemplos de ello. El primero de todos cuando el personaje interpretado por Finn Wittrock (Jamie Shipley) después de encontrar una información por casualidad mira directamente a cámara y dice “Esta parte no es totalmente exacta, no encontramos la teoría de Vennet en el vestíbulo del banco que se nos quitó de encima, la verdad es que…”. Explicando al espectador que parte de la historia no es cierta, consiguiendo así un mayor nivel de credibilidad en situaciones subsiguientes.

Más adelante Jared Vennet, el personaje encarnado por Ryan Gosling nos dice, sin siquiera detener la escena, que sigue su curso “Mark Baum hizo eso, en las Vegas hizo eso, soltó eso y cogió la llamada. ¿Ven lo que tenía que aguantar?” Consiguiendo así un nivel mayor de confianza con el espectador, explicándole, que una escena que a priori podían haber dado por falsa por ser bastante esperpéntica, es, en realidad, una parte auténtica de los hechos que ocurrieron. Y como colofón a este recurso, ya casi al final del filme, esa misma voz, sin siquiera la presencia física del personaje que la acompaña, vuelve a hacer referencia al carácter normalmente dramatizado que se supone a las películas apelando a la confianza del espectador al decir: “Y si les parece demasiado perfecto, créanme, ocurrió”. Es especialmente sorprendente que sea este personaje en concreto el que apele a la confianza del espectador, pues aunque ha sido el narrador durante todo el desarrollo de la película, algunas secuencias antes se ha reconocido a sí mismo como alguien que, lejos de ser el héroe de la historia se ha llevado un cheque de 47 millones de dólares cuando por fin la economía se ha hundido. Revelándose, abiertamente, como enemigo del espectador.

Pero ni siquiera esta es la versión más impactante del recurso de hablar a cámara. Puesto que en tres ocasiones, detiene la película para explicar al espectador términos económicos que normalmente no comprende utilizando a personas externas a la película, que sin interpretar ningún personaje (utilizando su nombre) exponen de forma sencilla los términos que tratan de hacer comprender, normalmente utilizando metáforas o situaciones que contrastan fuertemente con la historia.

En la primera de ellas Margot Robbie (quien además apareció en “El lobo de Wall Street”, una película con temática similar) explica desde un jacuzzi, bebiendo champagne, qué son las hipotecas subprime. En la segunda el chef Anthony Bourdain compara un CDO con un estofado de marisco. Y por último un economista llamado Richard H. Thaler y Serena Gómez explican qué es un CDO sintético y el peligro que suponen, comparándolos con apuestas al Black Jack.

Pero las miradas al espectador no son la única forma que el director tiene de detener la historia para causar efecto. Divide la historia en una sencilla estructura en tres actos. Algo habitual, incluso se puede decir que clásico. Pero en lugar de dejarlo como algo invisible tras la historia, lo saca a la luz, deteniendo la acción para meter una escena completamente aislada de la trama junto con una frase cuyo mensaje nos indica el conflicto principal del acto que está por venir.

Además de los mensajes enviados para distinguir los actos, también aparecen numerosos rótulos presentando los temas económicos que se están tratando o incluso los nombres de los personajes. Casi como si la película fuera un documental en que se rotula el nombre de los participantes, o un informativo en el que ponen un titular acompañando la noticia tratada. En algunas ocasiones incluso aparecen gráficos en movimiento acompañando a las palabras que explican algún asunto ligeramente más complejo, ayudando al espectador a simplificarlo.

La película hace también un uso muy visual de las metáforas, que van desde las más sutiles; Una empleada de las agencias de calificación que hacen la vista gorda con la falta de credibilidad de las hipotecas resulta tener problemas en la vista. Hasta las más invasivas como poner imágenes ostentosas y eufóricas cuando los bancos creen haber estafado a Michael Burry. O a un cantante de baladas en concierto justo después de decir “Les sonaba a música celestial”.

Por último, para cerrar la película se encargan de que el final sea también un mensaje brutal. Pues relatan un cierre idílico en el que todo acaba bien y la justicia gana. (A pesar de que el espectador sabe que no es cierto). Para luego desmentirlo, reconociendo abiertamente la mentira, con la brutal verdad. Los bancos salieron indemnes y ya buscan nuevas formas de hacer lo mismo.

En conclusión. Está película utiliza nuevos conceptos narrativos audiovisuales para conseguir un aspecto innovador y diferente, muy actual y profundamente sorprendente. Y lo consigue.

La forma coexiste de una manera muy orgánica con el fondo, a pesar de que las dos son profundamente inorgánicas y chocantes para el espectador. Que recibe con la forma el mismo mensaje que con el fondo: “Esto no es normal”. De forma que si el contenido no fuera tan profundamente desagradable y a la vez tan real, la forma sería insostenible, y ningún espectador toleraría más de 20 minutos de metraje. Pero en el contexto en que se ha utilizado, no sólo es adecuado, sino que coloca al espectador exactamente en el punto óptimo para sentir la historia como se pretendía.

Ficha técnica y artística

Título: La gran apuesta
Título original: The Big Short
Dirección: Adam McKay, Charles Randolph
País: EE.UU.
Año: 2015
Duración: 123 min.

Género: Drama, Comedia Dramática, Basado en hechos reales.

Productora: Plan B Entertainment / Regency Enterprises


Frases célebres


"Es tan transparente en su egoísmo que hasta lo respeto."

"Obligaciones de deuda garantizadas. Es importante que lo entiendan, porque es lo que permitió a la crisis de vivienda convertirse en un desastre a nivel nacional."

"-Todos pueden ver que hay una burbuja inmobiliaria.
-De hecho nadie puede ver una burbuja. Eso es lo que hace una burbuja."

"-No lo entiendo… ¿por qué están confesando?
-No están confesando. Están presumiendo"

"Si no les damos la calificación que quieren, irían con Moody que está en esta misma calle. Si no trabajamos con ellos, simplemente van con la competencia. No es nuestra culpa. Así funciona."


Si la vuelves a ver fíjate en...

... el paralelismo o el contraste (según la escena) que se crea entre ambiente y contenido.

Si te gustó "La Gran Apuesta" te gustará...

... El Lobo de Wall Street, otra película basada en hechos reales sobre sinvergonzonerías financieras que te deja al mismo tiempo fascinado, atrapado y asqueado.

Calificación: 7/10

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